
En domingo me apetece tomar café con leche, ardiendo, que el primer sorbo me queme la lengua. Con 3 cucharadas de azúcar, por favor. Ver una película, o dos, o tres. Acompañada.
Y fumar, fumar un buen cigarrillo mientras hablamos del futuro, de nuestros sueños. Y decir: dentro de unos años nos acordaremos de ésta conversación. Y que pase.
Y entonces hacer fotos. A la nada. Al todo. Desenfocadas. Sin color. Sin textura.
Pasar la noche en vela. Con nostalgia. Ponerme a escribir y darme cuenta que la página anterior habla de mi primer amor. Más nostalgia.